jueves, 9 de enero de 2014
lunes, 6 de enero de 2014
Fiesta de la Epifanía
Los
Reyes Magos
Cuando nació Jesús, en Belén de Judea,
bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén y
preguntaron: ¨¿Dónde está el rey de los Judíos que acaba nacer? Porque vimos su
estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo…Herodes mandó a llamar
secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que
había aparecido la estrella, los envío a Belén, diciéndoles: Vayan e infórmense
cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que
yo también vaya a adorarlo. Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella
que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde
estaba el niño.
(Mateo 2,1-2; ver también 2,3-6 y 10-12)
Era
un grupo de hombres con capacidad de soñar. Con capacidad de mirar las
estrellas y largarse a andar. Hombres rastreadores de signos, con capacidad de
reconocer a Dios en lo pequeño.
Se
necesitaba tener bien ubicadas las estrellas para tener la capacidad de
reconocer en ese brillo nuevo un signo distinto: un llamado. Lo que permitió a
esos hombres soñadores reconocer en esa estrella nueva la capacidad de ser
guía, fue el conocer la finalidad y el movimiento de todas las demás estrellas
que poblaban su cielo. Para poder descubrir esa noche la estrella signo:
¡cuántas noches habían pasado en la fidelidad a las estrellas ordinarias!
Además,
eran hombres con esperanza. Habían intuido que algo estaba por suceder: que
estaba por nacer un gran Rey. Fue por eso que frente a ese brillo distinto y
nuevo, interpretan su mensaje y se largan a andar.
Mientras
van por el desierto, bajo un cielo de estrellas conocidas, siguen el rumbo de
su estrella siempre hacia el oeste. Es entre los hombres donde se desorientan.
Pensaron que el gran Rey tenía que nacer en la
Gran Ciudad de los hombres, y por eso estos
hombres dejaron de fiarse en su estrella y entraron en la ciudad. Allí el
brillo de las luces de la ciudad de los hombres les eclipsó el brillo de las
estrellas y perdieron su estrella guía.
Tal
vez pensaron que ya habían llegado, o que ya no la necesitaban más.
Pero
tuvieron que darse cuenta de que en la ciudad de los hombres nadie se había
enterado del nacimiento del Gran Rey ni tampoco habían reparado en su estrella
guía. Porque en la ciudad de los hombres, los hombres estaban demasiado
ocupados en cosas importantes como para perder el tiempo con las estrellas,
fueran éstas viejas o nuevas.
Pero
estos reyes magos fueron leales en su búsqueda. Porque si bien era cierto que
los hombres de la ciudad (los políticos, los jefes religiosos, los estudiosos
de la verdad) no sabían que había nacido el Gran Rey, sin embargo los sabios
del naciente sabían que estos hombres tenían los elementos que los podrían
orientar a ellos en su búsqueda. Los elementos que esos hombres les dieron a
ellos, indicaban a Belén, la pequeña entre las ciudades del pueblo, como la
dirección. Evidentemente los hombres no les entregaban una solución cómoda,
pero volvían a ponerlos en camino a nuestros reyes magos. Y eso es en general
todo lo poco que pueden hacer los hombres frente a otros hombres que buscan a
Dios: ponerlos en camino.
-Vayan;
averigüen exactamente todo; y después vengan y cuéntennos para que también
nosotros vayamos.
Y
los reyes magos, soñadores y estrelleros, vuelven a montar sus camellos
arenosos detrás de una esperanza. Y al poco andar, recuperan su estrella, y con
ella la alegría. Y también su capacidad de reconocer a Dios en lo pequeño y
adorarlo.
Avisados
en sueños regresaron a su tierra por otro camino. ese regreso a su querencia, a
su tierra, sólo fue posible en ese camino nuevo, por su conocimiento de las
estrellas. De esas estrellas viejas, esas que ellos conocían de sus noches de
desierto. Esas estrellas que tal vez no podían conducir a Cristo, porque Cristo
es una realidad nueva distinta de la vieja dirección de las estrellas. Pero que
en cambio permiten a los hombres que se han encontrado con Cristo, regresar a
su tierra por un camino nuevo, con la alegría ocupando el lugar del oro, el
incienso y la mirra dejados allá.
Mamerto Menapace, Fieles
a la vida
martes, 31 de diciembre de 2013
Clorinda, objetivo cumplido!!
Con el trabajo en común, los esfuerzos personales y la generosidad de herman@s de la comunidad "San Pío X", logramos ir a Clorinda para acompañar a la Neli en su consagración definitiva al Señor.
Fuimos y volvimos muy content@s, muy llenit@s de Dios...
Por todo, damos gracias a Dios!
Ubicación:
Clorinda, Formosa, Argentina
jueves, 26 de diciembre de 2013
Palabra de Dios Encarnada
“Jesús
Sacerdote,
lleno
de misericordia y ternura,
rompe
la rigidez legal y cultual,
para
ponerse en la sintonía de los corazones,
enderezar,
liberar.
Inclinado
hacia la persona humana
inclina
con Él el Amor del Padre,
cubriendo
el vacío y la ruptura
que
el pecado provocó”
(Con corazón Sacerdotal)
"Así se lo llama a Jesús en una especie de
“prólogo” con el que arranca el evangelio de Juan (1,1-18). Después la
expresión desaparece incluso en este mismo evangelio. Nadie vuelve a hablar así
en las primeras generaciones cristianas. Sin embargo, esta expresión servirá
más tarde para ahondar, desde la fe cristiana, en el núcleo mismo del misterio
encerrado por Jesús.
En la terminología de este prólogo está
resonando la categoría griega de Logos, la fe judía en la “Palabra” de Dios y la
meditación sapiencial sobre la “Sabiduría”. Como es sabido, en la cultura
griega se siente la realidad como transida de racionalidad y sentido; las
realidad no es algo caótico e incoherente; en ella has “Logos”; las cosas tienen su “lógica” interna. Por otra parte, según la fe judía,
Dios no tiene imagen visible, no se lo puede pintar ni esculpir, pero tiene voz;
con la fuerza de su “Palabra” crea el universo y salva a su pueblo. Por eso,
según la tradición sapiencial de Israel, el mundo y la historia humana no
constituyen una realidad absurda, pues todo está sometido y dirigido por la
“Sabiduría” de Dios.
Este precioso himno joánico subraya sobre
todo la fe judía. La Palabra
está ya “en el principio” de todo. No hemos de entender esta Palabra como algo
creado. Esta Palabra es Dios mismo hablando, comunicándose, revelándose en la Creación y en la historia
apasionante de la humanidad. Todo es creado y dirigido por esa Palabra. Por
todas partes podemos intuir sus huellas. En esa Palabra está la “vida” y la
“luz verdadera” que ilumina a toda persona que viene a este mundo. En el mundo
hay también tinieblas, pero “la luz brilla en las tinieblas”.
Todo esto es creído por los judíos y puede
ser aceptado por muchas personas de la cultura helénica. Lo insólito es la
audaz proclamación que viene a continuación: la
Palabra se hizo
carne y habitó entre nosotros.
Ahora podemos captar la
Palabra de Dios hecha carne en este Profeta de Galilea
llamado Jesús. No es fácil. De hecho ha venido al mundo y el mundo no lo ha
reconocido; ni siquiera los suyos la han recibido. Pero en Jesucristo se nos está ofreciendo la
“gracia” y la “verdad”. Nadie nos puede hablar como él. Dios ha tomado carne en
él. En sus palabras, sus gestos y su vida entera nos estamos encontrando con
Dios. Dios es así, como dice Jesús; mira a las personas como las mira Él;
acoge, cura, defiende, ama, perdona como lo hace Él. Dios se parece a Jesús.
Más aún, Jesús es Dios hablándonos desde la vida frágil y vulnerable de este
ser humano".
J.L. Pagola
lunes, 23 de diciembre de 2013
miércoles, 27 de noviembre de 2013
Un ratito sacerdotal...
“En el centro de la tarjeta, dos manos van trabajando unos hilos. Algunos
de ellos delinean el itinerario propuesto por Jesús y caminado en estos años;
otros, aún están ovillados: simbolizan lo desconocido, que pertenece al futuro.
Mientras las manos van ofreciendo la vida, la ofrenda que reúne “hilos” del
pasado, del presente y del futuro queda consagrada POR CRISTO, CON ÉL y EN ÉL,
formando un cáliz.
Requiere paciencia y constancia para aprovechar todas las “hebras”, sus
texturas, color, grosor, para “que nada se pierda” (Jn
6,12)y para “que todos sean uno” (Jn 17,21). Misión, vida e
historia de “roble” en la que me inserto, de la que me apropio y con la que me
comprometo. Manos femeninas, que de modo sacerdotal expanden el Reino, con
límites y fragilidades porque “llevamos este Tesoro en vasijas de
barro”. (2 Co 4,7)
EL HUSO… pieza tan sencilla, discreta en su apariencia pero indispensable
para unificar y hacer posible la tarea de hilar… esa pieza me recuerda a MARÍA,
Mujer Hermana, alegre, de gestos cercanos, humanos, de reconciliación, de
vecindad; presente en mi vida, en la
Iglesia , en el barrio, en la Congregación …
Mi cuerpo, mi vida -como un cáliz que contiene el Vino nuevo de la alegría
pascual- se consagra definitivamente, por pura Gracia y Misericordia de Dios,
para “prolongar los gestos eucarísticos” de Jesús
Sacerdote.”
ESTO
QUE SOY, ESO TE DOY (E. Meana)
A veces me pregunto ¿por qué
yo?
Y sólo me respondes “porque
quiero”.
Es un misterio grande que
nos llames,
así tal como somos a tu
encuentro.
Entonces redescubro una
verdad:
mi vida, nuestra vida es un
tesoro;
se trata, entonces, sólo de
ofrecerte,
con todo nuestro amor esto que somos.
¿Qué te daré? ¿Qué te daremos?
Si todo, todo es tu regalo.
Te ofreceré, te ofreceremos esto que somos,
esto que soy, esto te doy
Esto que soy, esto es lo que
te doy.
Esto que somos es lo que te
damos.
Tú no desprecias nuestra
vida humilde,
se trata de poner todo en
tus manos.
Aquí van mis trabajos y mi
Fe,
mis mates, mis bajones y mis
sueños,
y todas las personas que me
diste
desde mi corazón te las
ofrezco.
Ø Busco
en mi corazón, en mi vida…
-¿Qué personas quiero ofrecer hoy al Señor?
-¿Qué bajones quiero presentarle hoy al
Señor?
-¿Qué sueños quiero confiarle hoy al Señor?
Ø ¿Cómo
me siento al entregarle todo esto mío? ¿Por qué?
Dando un pasito más…
Ø
Busco en la Palabra Juan 17,21-26
-¿Qué descubro en
esta Palabra?
-Vuelvo a leerla,
poniéndole nuestros nombres…
-¿Qué le puedo responder?
Y lo descubro…
“Los
ojos de Jesús se levantan al cielo como tantas veces lo ha hecho. Y le habla al
Padre, y le habla de sus amores…”
“Le cuenta de su amor por los “suyos”, los
varones y mujeres, la humanidad a Él encomendada; le pide al Padre por ellos;
le ruega que los cuide porque están en un mundo hostil, que les hará violencia.
El corazón de Jesús es como un hogar cálido, alimentado por el fuego de una
vivencia fraternal sin fronteras.”
“Jesús
Mediador, intercesor, nos muestra el lugar desde dónde alzar nuestros ojos al
Padre, en una actitud contemplativa y orante. Nuestra interioridad suplicante e
insistente tendrá rostros, nombres, situaciones. Rezaremos con el corazón o con
los labios, en el silencio o en medio del bullicio o la agitación.”
(CCS págs. 11 y 12)
Bodas de Roble en Xai Xai
Más cerquita de Clorinda...
Con la venta de las riquísimas empanadas, grandes y jóvenes trabajan para que algunos de ellos puedan participar de la Celebración de la Consagración definitiva de Neli, en Clorinda!!
domingo, 24 de noviembre de 2013
viernes, 22 de noviembre de 2013
miércoles, 20 de noviembre de 2013
Bodas de Roble en Jujuy
Desde Jujuy, nuestras hermanas convocaban así a la Celebración:
y además nos cuentan:
tiene que ver con el gesto que quisimos poner de entregar a cada familia (en las 4 comunidades) una pequeña velita que parecía un sombrerito coya, con una tarjetita que decía "fidelidad", porque eso es lo que experimentamos de Dios durante estos 80 años y eso le pedimos como don.
Y la velita es para establecer un compromiso de que recen por nosotras y nosotras rezar por cada familia, por sus intenciones. Fue todo muy bien acogido por las comunidades y muy acompañado por el Padre Miguel.
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