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lunes, 12 de diciembre de 2022

Virgencita de Guadalupe

DOCUMENTO PARA EL DISCERNIMIENTO COMUNITARIO En la Primera Asamblea Eclesial de América Latina y el Caribe 

 "Como en su aparición en Guadalupe la Virgen nos dice hoy: “¿acaso no estoy yo aquí, que soy tu madre? No tengas miedo”. ¡Estemos abiertos a la novedad del Espíritu!


Virgen de Guadalupe, sigue abriéndole caminos al Espíritu
y entre nosotros actualiza la unidad.
No permitas que ninguna diferencia mengüe el amor.
Avívanos la pasión por tu Hijo, por su Reino y que nuestro sí confiado se ensanche, como el tuyo, 
al contacto con la carencia.
Sigue tendiendo puentes y susurrándonos 
sinfonías sinodales.
Amplía la mesa y convídanos diariamente
a una fiesta en la que el vino alcance para todos,
a nadie se le niegue la palabra,
y en la que todos se sientan partícipes 
 y después sean enviados,
en condición de discípulos misioneros.

sábado, 1 de enero de 2022

Empezar el año contemplando a María

 "Después de esta maravilla de la encarnación del Hijo de Dios,
en que la divinidad se halla unida a la humanidad de María
¿qué cosa más grande que esta elevación de María
a la condición de Madre del Hijo de Dios?
Bien puede pedir la Santísima Virgen
porque todo le será concedido"



P. Rodolfo Carboni en "Los Valores del Reino en la Parroquia"

lunes, 12 de octubre de 2020

Nuestra Señora de la Diversidad

 Siempre hemos vivido diferencias y diversidades de personas, pueblos, culturas...
aunque no las hemos sentido 
tan manifiestas como hoy.
Y, a pesar de tantos avances,
no nos está siendo fácil aceptarlas,
integrarnos, convivir en paz con "los diferentes".
Tú, Señora, puede ayudarnos,
porque fuiste una mujer diferente, 
una novia diferente...
madre de un Hijo diferente.
Y tus nombres?...
María de Nazaret, Lourdes, Fátima, Guadalupe,
Mercedes, Carmen, Rosario, Luján, Urkupiña...
Nombres diferentes que recogen y expresan
necesidades y esperanzas diferentes.
Por eso Señora, Tú que asumiste la diversidad
ayúdanos a reconocerlas, comprenderlas,
respetarlas, integrarlas...
en nuestra tarea y convivencia cotidianas.
Señora de las diversidades reconciliadas, 
ruega por nosotras y nosotros. Amén

 

martes, 8 de septiembre de 2020

En el día de la Natividad de María...

le decimos:

 

Madre del corazón traspasado
que sufres en tus hijos ultrajados
y en la naturaleza herida,
reina tú ... junto con tu hijo.

Reina para que nadie más se sienta dueño de la obra de Dios. 

En ti confiamos, Madre de la vida, no nos abandones en esta hora oscura.

 


 y, haciéndonos eco del sueño del Papa Francisco en "Querida Amazonia", también soñamos para nuestra Vida Consagrada...


Soñamos con una VIDA CONSAGRADA que luche por los derechos de los más pobres, de los pueblos originarios, de los últimos, de las mujeres violentadas, donde su voz sea escuchada y su dignidad sea promovida.

Soñamos con un VIDA CONSAGRADA que preserve esa riqueza cultural que la destaca, donde brilla de modos tan diversos la belleza humana. 

Soñamos con una VIDA CONSAGRADA que custodie celosamente la abrumadora hermosura natural que la engalana, la vida desbordante que llena sus ríos, llanuras y sus cordilleras.

Soñamos con comunidades profundamentes humanas  capaces de entregarse y de encarnarse en la VIDA CONSAGRADA, hasta el punto de regalar a la Iglesia nuevos rostros con rasgos interculturales e intergeneracionales.

 


sábado, 27 de junio de 2020

Oración a la Virgen del Perpetuo Socorro

 Como parte de nuestro Carisma, P. Rodolfo Carboni nos confió la oración diaria por la santificación de los sacerdotes.

Esa oración fue cambiando a lo largo de nuestra historia congregacional.

Aquí compartimos una de esas oraciones; creemos que la elaboraron P. Rodolfo y Hna Lucía. Así te invitamos a rezar por todo el Pueblo sacerdotal:



jueves, 12 de diciembre de 2019

Romance guadalupano

de Pedro Casaldáliga

Señora de Guadalupe,
patrona de estas Américas:
por todos los indiecitos
que viven muriendo, ruega.
 

¡Y ruega gritando, madre!
La sangre que se subleva
es la sangre de tu Hijo,
derramada en esta tierra
a cañazos de injusticia
en la cruz de la miseria.


¡Ya basta de procesiones
mientras se caen las piernas!
Mientras nos falten pinochas
¡te sobran todas las velas!

Ponte la mano en la cara,
carne de india morena:
¡la tienes llena de esputos,
de mocos y de vergüenza!

¡La justicia y el amor:
ni la paz ni la violencia!




Señora de Guadalupe:
por aquellas rosas nuevas,
por esas armas quemadas,
por los muertos a la espera,
por tantos vivos muriendo,
¡salva a tu América!

lunes, 25 de marzo de 2019

El Verbo quiso de mí

de Pdero Casaldáliga

Para no ser sólo Dios,
el Verbo quiso de mí
la carne que hace al Hombre.
Y yo le dije que sí,
para no ser sólo niña.

Para no ser sólo vida,
el Verbo quiso de mí
la carne que me hace a la Muerte.
Y yo le dije que sí
para no ser sólo madre.

Y para ser Vida Eterna
el Verbo quiso de mí
la carne que resucita.
Y yo le dije que sí
para no ser sólo tiempo.

domingo, 6 de enero de 2019

A la Virgen de la Epifanía

de Pedro Casaldáliga
 

Del Oriente, del Mar, del Mediodía,
¡todas las gentes hoy ganamos puerto
—caravanas de Dios por el desierto,
de su querencia—, en esta Epifanía

del Verbo consagrado en Ti, María,
y en Sacramento de humildad cubierto!
Doblada el alma y el tesoro abierto,
ganamos hoy, por fin, la teofanía

del Sinaí velado en mansedumbre
y al aire de tus brisas apagado:
el rostro del Señor, sobre tu cumbre:

la Nueva Ley, grabada en la sencilla
Presencia de un infante recostado
sobre este Sinaí de tu rodilla.

lunes, 24 de diciembre de 2018

por Pedro Casaldáliga:
 
La olvidada campana de la estrella
toca la hora del Amor, y el viento
dispersa en las tinieblas el lamento
de los cautivos y la Paz lo sella.

Porque eres Madre, siendo aún Doncella,

y el río de tu leche es ya sustento;
porque duerme el Señor bajo tu aliento,
heno de tu campiña en la gamella:

En la Noche del Tiempo renacido,
incapaz de decir tu dulce nombre
la Palabra del Padre hecha vagido;

capullo de las fajas y del sueño,
tembloroso y mortal capullo de hombre
¡nuestro hermano mayor y el más pequeño!

miércoles, 27 de junio de 2018

Abríganos con tu Manto, Perpetuo Socorro nuestro

A Ella la invocamos en estos tiempos donde las amenazas que asustan y desalientan pueden llegar desde la violencia de la intolerancia, de las reacciones ante los miedos paralizantes que generan las diferencias...
Por eso, a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro la invocamos como

"Nuestra Señora de las diferencias"
Siempre hemos vivido diferencias
de personas, pueblos, culturas... 
aunque no las hemos sentido 
tan manifiestas como hoy.
Y, a pesar de tantos avances,
no nos está siendo fácil aceptarlas,
integrarnos, convivir en paz 
con "los diferentes".

Tú, Señora, puedes ayudarnos,
porque fuiste una mujer diferente,
una novia diferente.
Y tus nombres?...
María de Nazaret, Lourdes, Fátima, Guadalupe,
Mercedes, Carmen, Rosario, Luján...
Nombres tan diferentes
que recogen y expresan
necesidades y esperanzas diferentes.
Por eso, Señora, Tú 
que asumiste las diferencias
ayúdanos a reconocerlas,
comprenderlas, respetarlas, integrarlas...
en nuestra tarea y convivencia cotidianas.
Señora de las diferencias reconciliadas,
ruega por nosotras y nosotros.
Amén

jueves, 31 de mayo de 2018

Como MARÍA en la visita...


El mundo es nuestra Casa y es de todos, personas con la misma dignidad
anestesiados por la indiferencia, vamos perdiendo nuestra humanidad.
La vida clama hoy, vamos a escuchar cuánta injusticia grita al corazón.
A prisa hay que salir, no hay porqué esperar,
como María en la Visitación.

SALGAMOS TODOS AL ENCUENTRO DE LA VIDA
LA VIDA CLAMA Y DENTRO DE ELLA CLAMA DIOS.
EL MISMO ESPÍRITU NOS SOPLA Y NOS ENVÍA
A REGALAR, A PURO ENCUENTRO, BENDICIÓN.
SALGAMOS PRONTO AL SERVICIO DE LA VIDA,
SE ENCUENTRA HERIDA, AMENAZADA DEL PODER,
Y ESPERANZADA, NO SE QUEDA Y MÁS CAMINA,
POR ANUNCIAR QUE TODO EN ÉL VA A RENACER

Queremos ser Iglesia en salida, movidos sólo por la compasión.
Las estructuras no serán excusa para evitar el riesgo en la misión.
No vamos a esconder, menos a enterrar
talentos que el Maestro nos confió.
A prisa hay que salir, no hay porqué esperar,
como María en la Visitación.

La Vida desde adentro nos anima: nos lleva y le llevamos al Señor.
No habrá montañas, noches ni fronteras que frenen nuestra determinación.
Urgencia del Amor, compromiso fiel con el Proyecto del Reino de Dios.
A prisa hay que salir, no hay porqué esperar,
como María en la Visitación.

Bendito el Sol que nace de lo alto, es solidario con nuestro clamor.
Como María somos visitados, solo es capaz de dar quien recibió.
Unidos sólo en El, en comunidad, no cansa ni se cansa el amor.
A prisa hay que salir, no hay porqué esperar,
como María en la Visitación.

martes, 12 de diciembre de 2017

Nuestro corazón se hace "Tepeyac"

Eres mujer de casa y, además, peregrina,
dedicada a lo tuyo como madre y esposa,
pero sigues la huella por donde Dios camina
y estás de corazón en cada cosa.

Estás en la montaña antes del alba,
-que el amor te apresura-,
y en cualquier otro Belén por esperar que nazca
de nuevo Dios, y preparar su cuna.


Te haces de nuestra raza, 
pronuncias nuestra lengua con dulzura
y nos pides te hagamos una Casa,
para en ella mostrarnos tu sin igual ternura.

Bajas, subes, que para eso eres ave,
ayer por el calvario y por el cielo, 
hoy por la patria suave,
y en pos de ti volamos en tu vuelo.

Gloria damos al Padre que no tuvo principio,
gloria perenne a Cristo, que es el Hijo del Padre,
y al Espíritu Santo, Consolador divino.
¡Que todo el universo los aclame! Amén

(Himno del Oficio de Lectura)

viernes, 8 de diciembre de 2017

María, sin pecado concebida... rogá por nosotr@s

De las oraciones de san Anselmo, obispo

¡Oh Virgen, por cuya bendición
queda bendecida toda la naturaleza!

El cielo, los astros, la tierra, los ríos, el día, la noche y todo lo que se halla sometido al poder y al servicio del hombre, se congratulan, Señora, porque habiendo perdido su antigua nobleza, ahora han sido en cierto modo resucitados por ti y dotados de una gracia nueva e inefable.
Porque todas estas cosas estaban como muertas, al haber perdido su congénita dignididad de servir al dominio y utilidad de los que alaban a Dios, que para eso habían sido creadas; estaban oprimidas y afeadas por el abuso de los que servíana los ídolos, para los cuales no habían sido creadas. Ahora se alegran como hubieran vuelto a la vida, porque ya vuelven a estar soemtidas al dominio de los que confiesan a Dios, y embellecidas por su uso natural.
Es como si hubiesen saltado de alegría por esta gracia nueva e inapreciable, al sentir que el mismo Dios, su mismo creador, no sólo reinaba sobre ellas de un modo invisible, sino que incluso lo vieron en medio de ellas, santificándolas visiblemente con su uso. Estos bienes tan grandes provinieron a través del fruto bendito del vientre sagrado de la Virgen María.
Por tu plenitud de gracia, lo que estaba en el país de los muertos se alegra al sentirse liberado, y lo que está por encima del mundo se alegra al sentirse restaurado. En efecto, por el glorioso Hijo de tu gloriosa virginidad, todos los justos que murieron antes de la muerte vivificante de Cristo se alegran al verse libres de su cautividad, y los ángeles se congratulan por la restauración de su ciudad medio en ruinas.
¡Oh mujer llena y rebosante de gracia, con la redundancia de cuya plenitud rocías y haces reverdecer toda la creación!¡Oh Virgen bendita y desbordante de bendiciones, por cuya bendición queda bendecida toda la naturaleza, no sólo la creatura por el Creador, sino también el Creador por la creatura!
Dios, a su Hijo, el único engendrado de su seno igual a sí, al que amaba como a sí mismo, lo dio a María; y de María se hizo un hijo, no distinto, sino el mismo, de suerte que por naturaleza fuese el mismo y único Hijo de Dios y de María. Toda la naturaleza ha sido creada por Dios, y Dios ha nacido de María. Dios lo creó todo, y María engendró a Dios. Dios, que hizo todas las cosas, se hizo a sí mismo de María; y de este modo rehizo todo lo que había hecho. El que pudo hacer todas las cosas de la nada, una vez profanadas, no quiso rehacerlas sin María.
Dios, por tanto, es padre de las cosas creadas y María es madre de las cosas recreadas. Dios es padre de toda la creación, María es madre de la universal restauración. Porque Dios engendróa a aquel sin el cual nada en absoluto existiría, y María dio a luz a aquel sin el cual nada sería bueno.
En verdad el Señor está contigo, ya que él ha hecho que toda la naturaleza estuviera en tan gran deuda contigo y con él.

Madre de Misericordia

SALVE DE LOS POBRES

Dios te salve, Reina y Madre, Vida, Dulzura, Esperanza
Señora de los pueblos, Misericordia, confianza
nuestra Señora del rancho, nuestra Señora de lata
Virgen de todos los pueblos, que anduvo toda la Patria.

A Ti llamamos los hijos del valle y de la montaña,
del río, del monte, las islas, los campos y las quebradas,
que vinimos de los pueblos nada más que con las ganas 
de darles a nuestros hijos, como al Tuyo, la Esperanza.

Señora de los Pueblos, nuestra Señora Abogada
de los pobres, del humilde, que casi como guitarra
de los pueblos le cantaste al Dios que al débil levanta,
que dio bienes al hambriento y al poderoso rebaja.

Vuelve tus ojos, Señora, desde el cuadrito y la estampa
que el reboque de barro o en las paredes de chapa
pegamos para que estés dentro de nuestro techo de paja,
casi tibia cuando hay sol; si llueve, medio mojada,
mismamente que nosotros siempre por tierras prestadas.

Y después de este destierro, Señora de los sin nada,
Virgen de los Pueblos, Vida, Dulzura, Esperanza,
muéstranos a ese Jesús también con cuna de paja
¡oh, Clemente, oh piadosa! Señora de los sin nada.
Autor/a desconocido/a

martes, 15 de agosto de 2017

Asunta al cielo

Al contemplar a María en su Asunción, la Iglesias celebra a la Mujer que tuvo “parte con Jesús” hasta el fin. “Era necesario que la madre de la Vida tuviese parte en la morada de la Vida”, dice Germán de Constantinopla. La expresión “tener parte con” evoca una relación de afinidad, de proximidad, de cercana familiaridad: la encontramos en el diálogo de Jesús con Pedro durante el lavatorio de los pies: “Si no te lavo los pies, no tienes parte conmigo”, es decir, no participas de mi vida, no estás en comunión con mis opciones, con mi manera de ver y de vivir la vida.  En la primera carta a los corintios vuelve a aparecer aunque con un término diferente: “Fiel es Dios por quien han sido llamados a la koinonía (la comunión, la identificación…) con su Hijo Jesucristo (1 Co 1).
Esta manera de expresar los vínculos que se crean entre personas y que les hacen compartir la misma suerte y el mismo destino, puede servirnos hoy para adentrarnos un poco más en el misterio de la Asunción.
No olvidemos que de “las cosas de Dios” (como de tantas cosas humanas…), sólo podemos hablar con metáforas, con imágenes, con torpes aproximaciones y tanteos; y por eso, al decir “asunción”, queremos referirnos al resultado final, al momento definitivo, a la culminación de un proceso. Pero la meta supone siempre un camino, el fruto ha tenido una larga maduración en el árbol, la piedra preciosa ha cristalizado lentamente durante miles de años en la hondura de la roca.
Por eso la asunción de María nos invita, no sólo a alegrarnos de que sea ella la primera en “tener parte” en la gloria con su hijo resucitado y adelantar la fiesta en que todo el cosmos será también transfigurado al concluir su impulso ascensional, es también una invitación a fijar la mirada en el proceso que la llevó hasta ahí, en el recorrido a través del cual una mujer de las nuestras fue teniendo parte, de una manera gradual y cada vez más intensa, en la suerte de Jesús.
Podemos emplear para ello la táctica del pintor de iconos que pintaba la Navidad de una manera muy particular.
Así nosotros, al mirar a María en su Asunción, estamos llamados a mirarla en las etapas aún oscuras en las que se fue estando su koinonía, su comunidad de vida con Jesús. A lo largo de todas ellas la mejor discípula fue aprendiendo a entender lo que era el Reino y a apasionarse por él y, como buena tierra, fue acogiendo la semilla y dejándola germinar en su interior hasta dar el ciento por uno.
“Tener parte” con Jesús supuso para ella todo un trabajo de confrontación entre la vida extraña de su hijo y la Palabra que ella escuchaba en su corazón.
“Tener parte” con él significó ir encajando lentamente tantas cosas incomprensibles: un nacimiento en la intemperie, una infancia y juventud escondidas, los comienzos de una predicación insólita, las sanaciones, los enfrentamientos, el entusiasmo incondicional de sus seguidores, el torbellino de odio de sus detractores que lo arrastraría hasta la muerte.
“Tener parte” con él debió suponer el ir descubriendo, con asombro, que si hijo no le pertenecía a ella sino al Padre del cielo y a sus cosas; y que su madre y hermanos eran también todos los que se apiñaban para escucharlo.
“Tener parte” con él tuvo que incluir el ir acostumbrándose a sus preferencias tan provocativas, a su radicalidad tan extrema, a sus promesas atrevidas, a su amor desmesurado hasta el fin.
Jesús y el reino fueron “asumiendo” a María poco a poco a lo largo de su vida entera; y lo que hoy celebramos es el éxito final de una obra a la que ella consintió, colaboro y se entregó en plenitud.
Con palabras de otro Padre de la Iglesia podemos proclamar:
“Vengan ángeles a la fiesta,
preparémonos para la danza
y para hacer resonar de cánticos la Iglesia,
con ocasión del ascenso del arca de Dios.
El cielo abre hoy de par en par su seno
para recibir a la que
ha engendrado al inmenso;
la tierra, al recibir la fuente de la vida,
se cubre de bendición y belleza.
Los ángeles forman
un coro con los apóstoles
y miran con reverencia a la madre
del rey de la vida
que pasa de una vida a otra.
Postrémonos todos delante
de ella y roguemos:
Reina, no olvides a quien está unido a ti
por parentesco y festeja con fe
tu santa dormición.”
                                                                        Teófanes de Jerusalén



DOLORES ALEIXANDRE, rscj, Hacerse discípulos una atracción del Padre, Ed Claretiana 2007, pp 123-126