lunes, 21 de mayo de 2012

Hna. Elvira Gómez

(por Hna. Graciela Firpo)
Ante la pascua de la Hna Elvira, y la invitación del Consejo a escribir, me sentí en la obligación de rendir un último adiós a nuestra Hna Elvira, que tanto se preocupó por hacer las Semblanzas de cada hermana, hasta llegar a escribir en vida la de muchas de ellas. Conversando con ella, en más de una ocasión, podía percibir su deseo de que la vida de las hermanas fuera recordada con algunas de sus particularidades y originalidades; escribía según su experiencia, más allá de que algunas Hnas, al leerlas no reconocieran tanto.
Yo también voy a escribir según mi experiencia, otras podrán hacerlo desde la suya. Mi primer contacto con ella me dejó la impresión de una mujer fuerte, crítica, lúcida y con una voz muy bonita. Una mujer con carácter que le hacía pasar de la dureza a la ternura, de la crítica a lágrimas de emoción.
Lo que más me impresionó en ella era el afán de escribir y recoger el espíritu y el carisma para las nuevas generaciones. Ella era una enamorada de Lucía Gil Elizalde por eso recogió su pensamiento y buscó hacerla conocer luchando con aquellas voces que no la consideraban importante y que creían que su figura podía opacar al P. Rodolfo. ¡Gracias Elvira por ser tenaz y hoy tener esos escritos!
Gracias por dejarnos tantos escritos… gracias por tu fecundidad literaria que nos permitió tener en nuestras manos: “Los Valores del Reino en la Parroquia” donde recogiste el pensamiento del P. Carboni. Gracias por escribirle libro Pbro. Rodolfo Carboni: “Una personalidad sacerdotal”; gracias por las “Cartas a la Comunidad”, lo que sembró “Semblanzas”, hacer vida el proyecto de la Clar recogiendo la vida pastoral y espiritual de las comunidades que aún sigue como escrito a máquina que tiene una riqueza muy grande que tendremos que seguir buceando. Gracias también por “Cartas I y II” donde recogiste cartas a nosotras, las Hnas, compartiendo algo de nuestra vida pastoral. Gracias por invitarnos a ir a descubrir “Desde las Fuentes”. Gracias por recoger “Las Luces del carisma”, que hoy tenemos que seguir descubriendo.
Además de escritora, tenía muchos otros dones para la actividad mañuela: era creativa para reciclar libros, sillones y tejidos. Buscaba hacer de la casa, una casa acogedora, agradable y generalmente había algo rico para compartir con las hermanas que iban de visita, como helados, pizzetas, etc. Esta imagen la tengo sobre todo de la comunidad de Pichincha 527.
Fue por muchos años Maestra de Novicias, en nuestra Congregación, marcando a muchas hermanas con su personalidad, su amor a la liturgia, al canto y als obras de teatro, sacramentales que ella favorecía entre sus formandas.
            Su servicio también se extendió a la secretaría de varias parroquias, y de la CONFER que se vieron enriquecidos por su personalidad creativa y fuerte que le traía sus dificultades, haciéndole tocar sus debilidades más profundas.
Elvira tenía una importante sensibilidad para con los pobres, en Santa Rosa, tenía sus amigos, los pobres, que ella ayudaba y saludaba con cariño. Era generosa con muchas Hnas que tenía problemas materiales con sus familias. Supo estar muy cerca de mi familia, llamando por teléfono a mi mamá para acompañarla en su dolor.
            Como ya dije, su personalidad rica y compleja, en ocasiones le dificultaba la convivencia: podía ser discriminadora y luego estar cerca de personas como el “negro de la parroquia Santa Rosa”. Su temperamento irascible se contraponía a su docilidad cuando la enfermedad la visitaba.
            Dios le regaló a Elvira mucho cariño cada 4 de julio, muchas Hnas iban a celebrar su cumpleaños, su entrada, que hizo que todas pudiéramos superar su temperamento y sus intervenciones en reuniones, que en algunas ocasiones daba la impresión de menospreciar a los destinatarios. Esa era su cáscara, que el Señor la fue puliendo para prepararla para ir a su encuentro. Su salud siempre se manifestó débil.
            En algunos momentos hablamos de la muerte y me dijo: “mi vida está en sus manos y dejo todo en su Misericordia”.
            Pensando en la Hna Elvira y en su pascua recordé este texto bíblico: “Se siembran cuerpos corruptibles y resucitarán cuerpos incorruptibles, se siembran cuerpos humillados y resucitarán gloriosos: se sierran cuerpos débiles y resucitarán llenos de fuerza, se siembran cuerpos puramente naturales y resucitarán cuerpos espirituales”. 1 Corintios 15,42-44

            Elvira, goza de la vida para siempre y desde el Cielo sigue inspirando a muchas para que sigamos ahondando “Desde las Fuentes, las Luces del Carisma”.

(Por Hna Adriana Cecchi, con mucho cariño)
Me uno a la experiencia de Paz, serenidad, fraternidad y familiaridad que se vivió en la celebración de su pascua…
Soy consciente que esto no se improvisa… y que Dios con su ternura y Misericordia fue regalándole a Elvira “el peregrinar al corazón invitada por el Amado para prepararla a su ENCUENTRO DEFINITIVO Y PLENO”…
Sólo quiero compartirles lo que me significó descubrirla en su relación con nuestra Hna Lucía Gil Elizalde.
Durante el Capítulo del `96, donde nos fuimos invitando a rescatar la figura de Lucía… Elvira, sentada a mi lado me comparte, a modo de susurro o confesión, cuánto la admiraba y la amaba… en su delicadeza, su amor por los pobres… su inteligencia… y hondura… (Ella lo narró en los escritos sobre las semblanzas de las hermanas).
Mi asombro fue grande… porque siempre hasta ese momento la había escuchado y percibido, como en muchas de las hermanas, lo significante del Padre Rodolfo, quedando más en las sombras Lucía!!!
Jugando y medio en serio la reté… y le dije cómo lo había callado tanto tiempo y no nos lo había compartido!!!... pero se lo agradecí mucho… me alegró profundamente… ya que para mí descubrir a Lucía me había significado redescubrir nuestro Carisma desde nuestro ser femenino… invitándome a intentar “andar como en puntas de pie para hacer silencio y no perder una sola insinuación que viniera del Señor”.
Con temor y temblor me animaría a decir que Elvira de un modo especial ha vivido este último tiempo haciendo vida lo que Lucía nos decía… por eso su partida fue así… Gracias Elvira… Gracias Lucía… Hoy ya se encontraron, junto al P. Rodolfo y todas las Hnas. y estarán celebrando y compartiendo el BANQUETE DEL REINO!!!
Rueguen por nosotras!!!
(Por Adelina Cativello, su hermana)
A mí siempre me impresionó su “muchas gracias”.
Cuando le llevaba la comunión, en los últimos tiempos, le decía al entrar al cuarto: “Elvira, aquí viene Jesús a visitarte y alimentarte”. Ella se emocionaba hasta las lágrimas.
Seguía la preparación antes de recibir al Señor, y la acción de gracias…
En el año  2005, estando ella con problemas de salud, también le llevaba la comunión todos los días; fue allí que me regaló un libro “Testigos de la Esperanza” de Van Thuan.
Recordando el libro, con su dedicatoria, me alegré mucho, para mí fue hermoso poder ir conociendo más su amor a Jesús Eucaristía.
Transcribo la dedicatoria: “A la Hna. Adelina, quien en sus 80 años ejerció el ministerio pastoral trayéndome con diligencia y mucho amor a Jesús Eucaristía, enriqueció nuestras charlas espirituales con la vivencia de sus muchos recuerdos, muy agradecida.
Deseo que la luz de este santo vietnamita enriquezca su generosa entrega en este nuevo tramo de su vida.
Con agradecimiento, Hna Elvira. Pascua de 2005”
Qué decir después de esto?
Que le pido a ella me encomiende a Jesús Eucaristía, para un día poder yo también contemplarlo cara a cara como ella lo está contemplando.

lunes, 19 de marzo de 2012

Dejando fluir la Ternura

Aquí me pongo a  cantar
a Don José carpintero
quien obediente al deseo
del Señor escuchó
cuando Gabriel anunció
a la Santísima Virgen,
un poco se confundió
pero después comprendió
la Voluntad del Señor.

Te sabemos, José,
Paisano de tu pueblo,
humilde, casto y trabajador.
Capaz de ser compañero,
Padre, Amigo y luchador.

(Grupo de Jóvenes "Hermanate", Batán)




En el altarcito, junto a alguna imagen de San José, la Palabra, la velita y lo que queramos agregar, colocamos unas piedras.
Nos acercamos a San José varón casto y tierno. Y en este tiempo (particular, de cambios en nuestras comunidades, porque recibimos o enviamos a alguna hermana) podemos contemplarlo para aprender cómo se edifica, cómo se hace hogar, cómo se enciende el calorcito en la comunidad.
üLe podemos preguntar qué le susurraba a Jesús en la cuna, qué sentimientos y pensamientos pasaban por su corazón en sus ratos de intimidad con Jesús…
            (Escuchamos la “Canción del Carpintero”)
Mientras te acuno en mis brazos
entre lágrimas de amor
es que a veces no comprendo
este pobre corazón
Y pensar que había pensado
abandonarla en secreto
de no haber sido por el ángel
y de lo que dijo en aquel sueño
Si todavía me cuesta creer
que se haya fijado en mi el cielo
Espero sepas comprenderme
yo sólo soy un pobre carpintero
Aquí cuidando de tu madre
y contigo aquí en mis brazos
soy más feliz que el hombre más feliz
que la tierra haya pisado
Pero está tan fría esta noche
estamos tan lejos de casa
¡Ay Dios, qué raros son tus planes!
dije a la noche estrellada
Hubiera querido darte un palacio
y no este agujero,
pero tú sabes, no hay lugar para el
hijo del carpintero
Y te cantaré canciones
de nuestro pueblo y su cansancio
inclinado ante la cuna
que haré con mis propias manos
Cuando crezcas, cada noche te contaré
historias de sembradores,
de semillas, de tierra fértil,
de ovejas perdidas y de pastores;
de un hombre que encontró un tesoro
y por él lo dejó todo

y así sabrás cuánto te quiero...
Y que aquel hombre es este carpintero
Y te veré crecer despacio
en cada primavera,
te hablaré de nuestro Dios
te enseñaré lo que pueda
Éste, el hombre que soy
es todo lo que puedo darte
no tengo oro, ni plata
sólo un corazón para amarte
El que sólo entiende
de clavos y madera
el que por ti daría,
daría su vida entera
Es que por ti daría... mi vida entera


ü   Dejamos que José nos recuerde algún texto bíblico…podemos ir diciendo en voz alta esos textos de la Palabra que pronunció Jesús, pero que intuimos que son herencia de la sabiduría de José.
ü   En esta fiesta, vamos a escuchar, a la luz de la Compañía, de San José
el Evangelio de Mateo 7, 24-28
“En el texto de acabamos de proclamar hay una palabra-símbolo central, la palabra “roca”, que designa una piedra o una parte de ella muy dura y sólida. También se les “rocas” a los peñascos, casi siempre estribaciones de montañas, que se levantan en algún lugar de la tierra o del mar.

Simbólicamente, la “roca” tiene el valor que se desprende de su naturaleza: es símbolo de la firmeza, lo inmutable, lo estable y en cierto modo lo indestructible.

En el texto, la roca se contrapone a la arena, que paradojalmente es polvo de roca. La arena es la consecuencia de lo que el tiempo, las tormentas y diversas otras agresiones naturales le hacen a la roca. De modo que estas dos imágenes no están elegidas por casualidad. Lo peligrosamente grave de este asunto es que uno pudo haber construido su casa sobre una roca, que le paso del tiempo fue convirtiendo en arena. Eso lo sabemos: toda construcción que no se mantiene, que no se revisa, se deteriora inexorablemente con el paso del tiempo.

También en el texto Jesús nos habla con otra imagen importante, nos habla de la casa. Y si nos detenemos a observar la naturaleza podemos ver que todos los animales, aún los más pequeños, como las abejas, construyen su guarida, se protegen con eficiencia y con gran belleza. Sin embargo es el ser humano el único que habita su casa, porque es el único cuya guarida se convierte en hogar, en un lugar con emociones, razones y sentido.

El texto también nos habla de los cimientos que vienen a ser algo así como las raíces de la casa, que la arraigan sólidamente en su lugar. Por el contrario, una casa sin cimientos sólidos es una construcción sin fundamentos, sin asidero, expuesta al vaivén de la tormenta.

Ahora que hemos examinado los símbolos del texto, podemos dejar que ellos nos hables del amor. Ya se trate del amor eros-familia o del amor ágape-universal, lo importante es habitar la experiencia de amar. La buena noticia es que es posible amar como si fuera una experiencia construida sobre roca. La buena noticia es que es posible vivir el amor de una manera transparente y genuina. La palabra castidad tiene un antiguo origen, que proviene de la agricultura y se refiere a algo que ha sido expurgado y tamizado de impurezas. En otras palabras, es la castidad la que hace que el amor sea verdadero, la que nos regala la capacidad de amar generosamente, sanadoramente, inteligentemente, comprometidamente, de amar tiernamente. Ya se trate del amor eros-familia o del amor ágape-universal, estamos invitadas a revisar los cimientos, para que nuestro amor sea un hogar para cada uno, un hogar firmemente y fielmente enraizado en nuestras opciones.”

ü   Acercarse al centro, recoger una roca y en una palabra decir lo que se siente invitado a revisar, fortalecer, confirmar, etc. Para seguir amando, como quien habita una casa cimentada e la roca firme del genuino amor.
Enseñanos José
cómo se avanza sin “pisotear”,
cómo se colabora sin “imponerse”,
Cómo se ama sin reclamar.

Decinos José
cómo se vive siendo número dos,
 cómo se hacen cosas fenomenales
 desde un “segundo puesto”.

Explicanos, José,
cómo se es grande sin “exhibirse”,
 cómo se lucha “sin aplauso”,
cómo se avanza “sin publicidad”,
cómo se persevera y se muere
sin esperar “homenaje”. Amén 

domingo, 4 de septiembre de 2011

viernes, 29 de abril de 2011

Fecundas desde nuestro manantial donde la Vida reclama

A SANTA CATALINA, nuestro recuerdo y oración

“Santa Catalina es uno de los personajes más fascinantes de la historia, por su personalidad y su espiritualidad, por su don de gentes y su influencia social, por su vida activa y contemplativa, por su amistad e intimidad con Jesús, por su precocidad, por su amor a la verdad, por su poder de convertir a las almas y transformarlas en discípulos.
Es una figura, cuya santidad resplandece en los cimientos de una humildad profunda.
En ella se destaca, con preferencia, su maternidad, sus carismas, el ser esposa, apóstol de la paz y de la reconciliación, doctora de la Iglesia, embajadora del Papa y liberadora del Papa de la esclavitud de Babilonia. Esas siete características serán como otras tantas facetas de un diamante, cuyos arcos iris se reflejarán en nuestras pupilas, en nuestra imaginación y en nuestro corazón.”
(del libro “Santa Catalina de Siena” de C. Miglioranza)

~         Ambientemos nuestra oración, armando un altarcito con una cruz, una estampa de Santa Catalina, una vela encendida, el recuerdo de nuestra Asamblea 2.011 (el souvenir que nos dieron por comunidad) volviendo a cargar con agua esa fuente, unas flores…

~         Reconociendo a Dios, con la ayuda de Santa Catalina, como nuestro gozo, nuestra fuerza, nuestra gloria, nuestro amor y nuestro TODO, abracémonos a su inmenso amor en el Nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

~         Cantemos (o recitemos si no recordamos la letra):

DICHOSA MUJER, LA QUE SABE SER FIEL
AL QUEHACER DE IMPLANTAR LA JUSTICIA Y LA PAZ.
BENDITA SERÁ LA MUJER QUE HACE OPCIÓN
POR LA CAUSA DE DIOS, POR LA LEY DEL AMOR.

Hoy canto al Dios del pueblo en mi guitarra
un canto de mujer que se libera,
Dios se solidariza con mi causa
y me consagra portavoz de la esperanza.
Dios escucha el clamor de nuestro pueblo,
se alió al empobrecido y explotado
y a la mujer libera de cadenas
impuesta con crueldad por tantos hijos.

Harás justicia a todas las mujeres
que firmes no cayeron ante el yugo
nos das la libertad y reivindicas
¡oh Dios!, tu semejanza originaria.
Al mal pastor que causa tanto daño,
al gobernante infiel que vende al pueblo,
a todo quien oprime Tú destruyes
sin piedad, el poder que lo derrumba.

Nos llevas a gestar en nuestros vientres
mujeres y hombres nuevos, pueblos fuerte;,
nos unges servidoras, profetizas,
testigos de tu Amor que nos redime.
Has puesto en mi cantar una esperanza,
soy eco de tu amor que reconcilia,
espada de dos filos sea mi canto,
pregón de un evangelio libertario.

~         Reconozcamos en la canción los rasgos “anunciados” que se han plasmado en la vida de esta santa:
#         La maternidad: Guardando la flor de su virginidad, logró una maternidad copiosa, con sabor de eternidad, que requería de mucho amor y mucho sacrificio… Sus discípulos la llamaban “madrecita” o mamá” tanto en sus conversaciones familiares como en sus cartas.

#         Sus múltiples Carismas: regalados por el Señor que la eligió con amor preferencial

#         Esposa de sangre: Catalina, bajo todo concepto fue una esposa de sangre, no sólo en su consagración al Señor, sino también en su inmenso coraje de asistir y alentar a los condenados a muerte y hasta de recibir en su regazo las cabezas chorreando sangre.

#         Apóstol de la paz  y de la reconciliación: L a época de Catalina fue una época brava y violenta. Las epidemias de las pestes eran bastante frecuentes y producían mortandades pavorosas (En 1.348 murió más de un tercio de la población europea por esa causa…) A nivel social, fue una época sumamente difícil por los odios y las venganzas, las traiciones  y las pandillas asesinas entre una familia y otra, entre una ciudad y otra, entre aventureros y mercenarios, entre los partidarios del poder de los papas y los partidarios del emperador… La ausencia del Papa de Roma y su permanencia en Aviñón, donde se hallaba bajo la protección y el patronato del rey de Francia, creaban situaciones de anarquía, convulsión, desorden, libertinaje, escándalos. Catalina se ofreció  en varios casos para ser la pacificadora.

#         Doctora de la Iglesia: Catalina permaneció analfabeta hasta sus veinte años, pero su excelente memoria se alimentaba abundantemente de lo que oía de las lecturas en familia y de los sermones en la Iglesia. Después de esa edad, aprendió a leer y a escribir con muchas dificultades, pero el Señor le regaló los dones de la Ciencia y la Sabiduría que le permitieron ser maestra de sus discípulos , contactarse con numerosas cartas a personas de altos cargos de su época y hasta dictar el libro “El diálogo de la Divina Providencia”, lo que le valió que se le diera aquel título en la Iglesia.

#         Embajadora del Papa: Dada la situación tumultuosa en que se hallaban algunas ciudades y hasta algunos estados italianos, los Papas de la época, considerando la influencia de Catalina en la sociedad, la nombraron su embajadora, para que pudiera intervenir en procurar la paz y la concordia entre esos pueblos.

#         Procuradora del regreso del Papa a Roma: Sólo Catalina, con su carácter fuerte y decidido, guiada por las luces del Espíritu Santo, pudo animar al Pontífice de voluntad débil, establecido en Aviñón durante el siglo XIV, a retornar a Roma. Ella, al modo de Juan el Bautista, le facilitó y abrió el camino para el regreso, lo cual fue celebrado con gran alegría por todo el pueblo que se sentía en un estado de profunda orfandad.

~         Seguro que, con nuestro carisma propio y nuestros dones particulares, reconocemos algunos de estos rasgos entre nosotras mismas. Compartamos con sencillez y humildad… (podemos decirnos, escribir en un papel y agregarlo en el altar, etc…)

~         Por todo ello, nos unimos a Catalina para proclamar “Cantaré eternamente la Misericordia del Señor” (Salmo 88):


Cantaré eternamente la Misericordia del Señor,
proclamaré tu fidelidad por todas las generaciones.
Porque tú has dicho:
“Mi amor se mantendrá eternamente,
mi fidelidad está afianzada en el cielo.
Yo sellé una alianza con mi elegido,
hice este juramento a David, mi servidor”:
“Estableceré tu descendencia para siempre,
mantendré tu trono por todas las generaciones”
El cielo celebre tus maravillas, Señor
y tu fidelidad en la asamblea de los santos,
porque, ¿quién es comparable al Señor en las alturas?
¿quién es como el Señor entre los hijos de Dios?
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~         En varias oportunidades, los biógrafos nos hacen conocer un excepcional carisma de Catalina: su poder de intercesión delante de su divino Esposo Jesús a favor de las miserias y debilidades humanas. Efectivamente, ella dio con una serie de malevos, bandoleros, aventureros, explotadores, aprovechadores, violentos, asesinos, mafiosos, gente inmersa en los vicios, verdadera resaca y basura de la ciudad… El contacto con Catalina los transformó de lobos en mansos y humildes corderos. A través de Catalina recuperaron la gracia de Dios, la paz de la conciencia, la reconciliación con los hombres, la fraternidad, la armonía de las vivencias familiares, el hermoso sentido de servir a los demás…
Ella lo logró con sus oraciones, con sus vigilias, con sus sacrificios, con sus penitencias, con su humildad, con su espíritu de Fe, con su inmenso amor a Dios y al prójimo.

~         ¿Qué situaciones difíciles queremos hoy presentarle al Señor para que por intercesión de Santa Catalina den un vuelco favorable, para más vida, para más humanidad?

~         “La vivencia del espíritu sacerdotal (Heb 2,16-18; Fil 2,6-8)es un convivir con los dolores y desgarrones de los hombres y mujeres, y tener la profunda experiencia de ello. En medio de esta realidad, nace apasionadamente el deseo y la urgencia de comunicar el Amor de Dios, la pasión por el Reino, el deseo de que el hombre se dé cuenta de que en su historia está Dios. El espíritu sacerdotal es (…) un espíritu de intermediación, de reconciliación, de suturar heridas, de recuperar conflictos, de poner paz, unidad, y de ser intermediarios (Jn 17,20-21) CCS pág. 8

~         ¿Qué pedimos para nosotras, para poder ahondar en esta nota de intercesión que caracteriza nuestro Carisma Sacerdotal y Mariano?

~         En una de sus manifestaciones, Cristo le susurró a Catalina:

“En adelante, cumplirás todas las tareas que mi Providencia te confiará. Desde ya, armada como estás de la fe invicta, enfrentarás victoriosamente a todos tus adversarios”

~         Expresemos, espontáneamente, una oración de confianza en la Providencia del Señor.
~         Con nuestra confianza renovada en el Dios que nos ama, recemos juntas el Padrenuestro.

~         Con el agua tomada de la fuentecita, nos bendecimos unas a las otras…
Santa Catalina de Siena, ¡ruega por nosotras!

~         Cantamos: “Arrebatada de amor” (va en el mp3)

1-Perla encontrada en lo inmenso
del mar del Amor de Dios,
deslumbrando de pequeña
por tu gran contemplación.
Tu vida, puro Evangelio,
en caridad y oración.

Catalina, Catalina,
arrebatada de Amor:
tu unión profunda con Cristo
nos lleva siempre hacia Dios.

2-Intercesora excelente
que nuestra Iglesia envió
a buscar a muchos hijos
que la desidia extravió.
¡Danos tu mismo coraje
y celo en nuestra misión!

3-Confiada en la Providencia
tu vida fue un canto a Dios;
melodía delicada
que al Señor le agradó.
¡Ayúdanos Catalina,
a ser un canto de Amor!

4-Noche y día buscabas
estar unida al Señor;
entre cocina y visitas
el mismo Dios te encontró.
¡Anímanos, Catalina,

a vivir la Comunión!

jueves, 17 de marzo de 2011

Hna Magdalena De Aguirre

(Por Hna Elvira Gómez)
            Si se la juzgara superficialmente, tal vez se la creería víctima de un narcisismo poco consonante con la vida religiosa que eligió.
            Porque amaba su figura elegante, esbelta, su cuerpo para el que tenía una verdadera obsesión por los baños, los perfumes, la pulcritud extrema.
            Pero, no; esa personalidad fogosa, apasionada, exuberante, mostraba también y en muchas ocasiones, una renuncia irrevocable a sus gustos y predilecciones; una capacidad para asumir situaciones difíciles, dolorosas, que la dejaban en un silencio profundo, notable, porque, naturalmente, hablaba para ser escuchada; discutía para salir con la suya; opinaba para decir que había oído o leído cuanto libro o noticia radial  o periódico había conocido.
Relataba con lujo de detalles para hacer vivir lo que decía y conocía a cuanto sacerdote o seminarista había pasado en años, por la Arquidiócesis.
            De uno de ellos que la quería como muchos otros, se oyó decir: “No se conciben las Auxiliares sin una Magdalena, pero tampoco, con dos”.
Generosa como la que más – harto lo demostró cuando ingresó en la Obra en la que había siete Señoritas, sin ningún atractivo humano sino siguiendo a ese Cristo que la “enamoró” y sostenida por la comprensión y afecto del Fundador – daba con esa exuberancia que para ella exigía. Dejaba libertad cuando dirigía una comunidad, pero también la tomaba. Un sentido de justicia la hizo accesible a todas, aunque se notaban sus predilecciones.
            Amaba el trabajo y con responsabilidad irrenunciable lo ejecutaba y lo exigía. Apasionada, leía y releía a Santa Teresa, a Santa Catalina, las grandes, deseando imitarlas, porque si no… para qué dejarlo todo…!
Con Santa Teresita no hacía “muchas migas”; eso de ser la “pelotita del Señor” no la entusiasmaba mucho. Pero, en el último tramo de su vida cuando le pareció que le coartaban su libertad, la comprendió y lo dijo públicamente. Fue tal la sorpresa, que una de las Hnas. mayores, sonriente le recordó tiempos idos…!
Al Padre Carboni que la quiso con predilección, le oí decir una vez: “Es una niña grande”. Y, efectivamente, guardaba una ingenuidad, una limpidez, una franqueza, porque era vasca por los cuatro costados –y de ello se enorgullecía- que, en más de una ocasión, desconcertaba.
Y, todo eso, unido a una presencia física muy atrayente, lo obligaron al Padre a mantenerla cerca suyo, porque en más de una ocasión y a uno de sus penitentes a quien aconsejaba buscara a una compañera para su vida, tuvo que frenar cuando le dijo: “Ya la tengo; esa Srita muy bonita que viene todos los días al Rosario y a Vísperas”.
En Santa Rosa, con el grupo de laicos que formaba el Padre Carboni, fue compañera y amiga. Ahora, en el centenario del nacimiento le piden datos como quien fue testigo de sus vivencias de juventud, para organizar el Acto Académico.
Fue Consejera en tres períodos del Gobierno General. También pasó por las Parroquias de Devoto, Santa Rosa, Urquiza, siempre, por supuesto, en Bs. As., porque ella amaba la “pastoral del asfalto” como decía. Y agregaba: “los maizales del campo me deprimen…!” Tal vez por recuerdos de su niñez.
Sólo un tiempo estuvo en Capitán Sarmiento, provincia de Bs. As., y allí comprobamos todas lo verdadero de sus expresiones.
Años más tarde, volcó sus aptitudes colaborando con los jesuitas en Regina.
Y a esa libertad que tanto amó y pregonó cuando era autoridad, el Señor le pidió el último reducto de obediencia misteriosa, crucificante, purificadora.
También en la Pastoral se derrumbaron esquemas que creían muy asegurados: otros tiempos, otras personas…
Actualmente, retirada de toda actividad por una dolencia ósea persistente, se regocija –son sus palabras- recibiendo en su casa a los catecúmenos y otros adultos que desean profundizar su Fe.
Con frecuencia se reúne para participar en el “simposio de los Aguirre” como ella dice, que deben ser menos “ateos” de lo que cuenta de sus hermanos porque uno de ellos tiene dos hijos consagrados: uno en el sacerdocio diocesano, y otro en los Marianistas.
A esta hija mayor de ocho hermanos, que dejó todo, todo, se le puede aplicar lo de la Magdalena del Evangelio: “Porque amó mucho, se le dio mucho”

Su pascua fue el 17 de marzo de 2011