jueves, 12 de julio de 2018




Simón Pedro Arnold osb
en “¿A dónde vamos? Una teología de la vida consagrada
para un tiempo de crisis y esperanza

miércoles, 27 de junio de 2018

Abríganos con tu Manto, Perpetuo Socorro nuestro

A Ella la invocamos en estos tiempos donde las amenazas que asustan y desalientan pueden llegar desde la violencia de la intolerancia, de las reacciones ante los miedos paralizantes que generan las diferencias...
Por eso, a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro la invocamos como

"Nuestra Señora de las diferencias"
Siempre hemos vivido diferencias
de personas, pueblos, culturas... 
aunque no las hemos sentido 
tan manifiestas como hoy.
Y, a pesar de tantos avances,
no nos está siendo fácil aceptarlas,
integrarnos, convivir en paz 
con "los diferentes".

Tú, Señora, puedes ayudarnos,
porque fuiste una mujer diferente,
una novia diferente.
Y tus nombres?...
María de Nazaret, Lourdes, Fátima, Guadalupe,
Mercedes, Carmen, Rosario, Luján...
Nombres tan diferentes
que recogen y expresan
necesidades y esperanzas diferentes.
Por eso, Señora, Tú 
que asumiste las diferencias
ayúdanos a reconocerlas,
comprenderlas, respetarlas, integrarlas...
en nuestra tarea y convivencia cotidianas.
Señora de las diferencias reconciliadas,
ruega por nosotras y nosotros.
Amén

miércoles, 20 de junio de 2018

EL PERDÓN

 “UNA CUALIDAD POSITIVA 

DE LA MENTE” 

(Mª Carmen Piñero López)

en "Opinión" Eldía digital.es

 

“No puedo olvidar, pero si perdonar”. Nelson Mandela
    
Perdón o perdonar proviene de la palabra griega “afiemi”, significa entre otras cosas, dejar ir o abandonar. Desde la antigüedad ya se sabía de sus beneficios y, todas las religiones mencionan el perdón, al igual que personalidades de todos los ámbitos sociales y mundialmente conocidas como: Gandhi, Luther King, la Madre Teresa, William Shakespeare… pero en especial, citaré a Nelson Mandela, 27 años en la cárcel y, sin lugar a dudas, nos ha demostrado con hechos que el perdón tiene una gran capacidad conciliadora, transmitiéndonos su enorme generosidad al inspirar a la mayoría negra y tranquilizar a la minoría blanca.   

La Decana de Harvard Martha Minow, manifiesta: perdonar no es una obligación, es una elección y se lleva adelante mediante la decisión de las victimas. Entendiendo como posible la elección de no perdonar.  
 
Richard Davidson, Doctor en Neuropsicología e Investigador en Neurociencia Afectiva, ha llevado a cabo investigaciones interdisciplinares sobre las cualidades positivas de la mente, como la amabilidad la compasión, la capacidad de perdonar... (...)
  
Davidson, en su libro "El Perfil Emocional de tu Cerebro", hace referencia a las investigaciónes y estudios realizados a lo largo de su vida, prestando especial atención a los momentos que compartió con el  Dalái Lama en 1992, el cual les pidió: que en lugar de centrarse en las emociones negativas, como la ansiedad, la depresión, el miedo y la tristeza, no aprovechaban las herramientas de la neurobiología moderna para estudiar cualidades virtuosas como la bondad y la compasión. Davidson, puso la compasión en el mapa de la ciencia. Investigación que tenía la capacidad de transformar la humanidad, llamandola Neurociencia Afectiva. Pues, "la base de un cerebro sano es la bondad y se puede entrenar"
    (...)
   

No debemos olvidar que es necesario y saludable perdonarnos a nosotros mismos, pues nos da la oportunidad de dejar espacio suficiente en nuestra mente para desarrollar habilidades y estrategias que nos reconforten y nos hagan crecer como personas, dejando atrás el lastre que supone no perdonarse, aprendiendo de nuestros errores con calma y benevolencia.     

Si logramos asimilar los avances que la Ciencia ha realizado sobre lo condicionados que estamos por la genética y la interacción con el entorno, quizás seamos capaces de comprendernos a nosotros mismos y a los demás. El conocimiento ayudará a mantener una convivencia de respeto y tolerancia y, por supuesto, favoreciendo El Perdón. 

(...) No podemos cambiar el rumbo del universo, pero sí modificar nuestra forma de pensar y, para ello, debemos apoyarnos en el recurso más maravilloso que poseemos, NUESTRO CEREBRO, su grandeza reside en la plasticidad sináptica (conexión entre neuronas) y adaptabilidad que posee para transformar conductas, adaptándolas a una mejora constante del ser humano, ayudándonos por fin, a salir de nuestra irracionalidad.
  

Sigo creyendo en las personas, porque somos capaces de prosperar y, de hecho, es la mejor etapa que el mundo ha vivido nunca a lo largo de su historia, pero, aún queda mucho por recorrer  (...)

jueves, 14 de junio de 2018



Simón Pedro Arnold osb

en “¿A dónde vamos? Una teología de la vida consagrada

para un tiempo de crisis y esperanza


viernes, 8 de junio de 2018

Jesús, manso y humilde de Corazón...

"Jesús, habiendo amado a los suyos, los amó hasta el fin" (Juan 13,1)

Y por ello ató la toalla a su cintura, como hacían los sirvientes, y lavó los pies uno a uno a sus Apóstoles. Es el servicio hecho delicadeza y ternura, que preanuncia la entrega final.
Es el mismo Jesús que después de orar por la humanidad, hace más suyos a los suyos, sirviéndolos, lavándolos, tocándolos.
Es la caridad que es capaz de preparar la mesa, transformando el amor en ágape, fiesta; que en el umbral del mayor dolor, crea gestos, momentos para seguir expresando que ama hasta el extremo (Lucas 22,15).

Es el corazón enamorado del Salvador que ya no sabe más qué hacer porque todo lo ha hecho.

Y una sugerencia-invitación: "Hagan ustedes lo mismo" (Juan 13,14), porque "no es más el siervo que su amo". Y la promesa de felicidad: "sabiendo esto serán dichosos".

Desde un espíritu hondamente sacerdotal, seguiremos a Jesús, haciendo de nuestras vidas una invitación constante a los hermanos y hermanas al Banquete del Amor.
El dinamismo del Reino nos pondrá en el movimiento del Espíritu, siempre creativo y audaz, haciendo espacios y ampliando fronteras, saliendo de nosotr@s mism@s, renunciando, eligiendo a veces la puerta estrecha, para que se lleguen otros, para que vengan los pobres, ciegos, cojos, enfermos y finalmente se llene la casa.

Y saborearemos así la alegría evangélica.


"Con Corazón sacerdotal"